
Como ya he comentado en artículos anteriores; el profesorado constituye un referente importante para los niños y las niñas de la etapa infantil. Para ellos/as las personas que más saben son su padre, madre y el profesorado.
Por esta razón, la información que ofreces será valiosa para ellos.
Si bien, reforzar la educación afectivo sexual es importante para suplir carencias del hogar, cuando hablamos de prevención de abuso sexual en la Infancia, la importancia es mayor.
Un porcentaje muy grande de niños/as abusados, manifiestan no saber que lo que habían vivido durante años, en el hogar, había sido un abuso sexual. Muchos de estos niños/as pensaban que estas situaciones sucedían en todos los hogares.
Bastaba con que algún adulto les hubiera advertido que no debía permitir que nadie tocara sus órganos genitales. Pero nadie les enseñó ni aconsejó.
En muchos países un porcentaje muy alto de abusos se produce en el entorno intrafamiliar. Muchas veces esta actividad se repite de generación en generación, sin que nadie haga nada.
El papel del profesorado aquí pasa a ser transcendental.
Lamentablemente en algunos casos -y en algunos países- las madres saben que el abuso sucede, pero no le dan importancia porque su pareja es el único medio de supervivencia económica. Cuando el abuso es intrafamiliar solo puede ayudar lo que se aporta en la escuela y si la escuela no hace nada, las niñas y niños quedan desamparados.
Y lo que es peor aún, el silencio de los niños/as facilita que los acercamientos sexuales inadecuados se prolonguen en el tiempo y que los incidentes se repitan. En estos casos, el profesorado puede ofrecer orientación -información para que niños y niñas sepan lo que deben permitir o no de personas mayores y enseñarles a decir NO-.
Algunos niños y niñas, ante un abuso intrafamiliar asumen un rol de cuidador con sus familias ocultando su problema para no desestabilizar la aparente armonía, y que por sus declaraciones se genere el «caos», no quiere ser el causante de un problema. La escuela podría ser una vía de alivio para estos niños y niñas, para ello es preciso que el tema sea trabajado en el aula, de lo contrario, quedará sin una posibilidad de auxilio. Incluso, si sufren abuso en el centro educativo no existe posibilidad de plantearlo.
Por otro lado, el papel del profesorado para detectar que un niño o niña está pasando por una situación de abuso es determinante, por cuanto los niños/as pasan mucho tiempo en el aula y se pueden percibir algunos cambios – alteración brusca en el comportamiento, retraimiento o agresividad no habitual-.
Los padres y las madres en su afán por cumplir con todas las obligaciones del hogar, en su mayoría demuestran, con su actuación, no tener tiempo para sentarse cinco minutos con los pequeños y hablar de las cosas que le pueden estar preocupando.
El profesorado cuando es abierto al alumnado puede recibir alguna queja de situaciones que esté viviendo en el hogar, sobre todo cuando los alumnos/as han percibido la receptividad del profesor o profesora.
Entiendo y respeto la posición del profesorado de no querer entrar en situaciones “delicadas” como me comentan algunos, pero no podemos quedarnos con los brazos cruzados.
- Cuando se trata de niños de 8 ó 9 años, ante situaciones que no son normales en el aula, sin tener que mencionar la palabra abuso, se puede hablar con el padre o la madre para comentar que el niño o niña no presta atención en clase, parece distraído, no se concentra y que le gustaría saber si está pasando por algún problema familiar que le está distrayendo. Motivar a su padre o madre a interesarse un poco más por la situación de sus hijos. Insistir en que algo está pasando y que ellos deben averiguarlo. Se trata de hacer un llamado de atención y en eso consiste la labor del educador-educadora.
- Si se trata de niños de 12 años en adelante y no desea intervenir en estas situaciones, al menos ponga alguna herramienta al alcance de niños y niñas, como: números de teléfono en donde les puedan dar consejos y asesoramiento;
- Ofrecer información de lugares a los que pueden acudir para orientación.
- Busca el número de teléfono de atención al menor de tu país. No es necesario que te focalices en un niño o niña para ofrecer esta información simplemente comenta en el aula, de forma general para todo el alumnado, que existen estos sitios y teléfonos por si alguno tiene algún problema o situación incómoda en su hogar, de esta forma estás contribuyendo en la salvación de la vida emocional, de ese niño o niña, como persona.
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