
Todos los niños y niñas, independientemente de sus necesidades educativas especiales tienen los mismos intereses, inquietudes y sobre todo, los mismos derechos a recibir educación sexual de calidad.
Uno de los problemas que existe proviene de la desinformación sobre el tema que, lleva a algunos adultos a realizar apreciaciones incorrectas a la hora de trabajar la educación sexual, más cuando se trata de niños/as con necesidades educativas especiales. Estos adultos deben comprender que en estos niños y niñas la sexualidad también es una dimensión de su personalidad.
QUÉ DEBES SABER:
- Los niños y niñas con minusvalía psíquica no disponen de la capacidad de establecer barreras entre lo público y lo privado
- Son espontáneos por naturaleza y no ocultan sus deseos
- Tienen dificultad extrema en percibir, comprender y aprender las normas y reglas sociales
- No tienen sentido de la privacidad y esto da lugar a situaciones incómodas y problemáticas para los niños, las niñas y sus familiares
- Tienen dificultad para integrar y canalizar las propias percepciones y sensaciones. Requieren de mucha paciencia por parte del adulto que le acompaña.
- Se trata de una dimensión de la personalidad, por lo que, la sexualidad va a seguir lógicamente el ritmo del desarrollo global del individuo.
- Estos niños y niñas conservan intactos todos sus impulsos biológicos acorde a su desarrollo físico. Por lo que, tú debes adaptar las estrategias y los ritmos de aprendizaje a sus características cognitivas y afectivas. Por ejemplo, ellos/as sienten la misma curiosidad por saber de dónde vinieron, las diferencias entre los sexos, etc.” las preguntas se plantearán más tarde y éstas deben ser contestadas en el momento que ellos y ellas las manifiesten.
QUÉ HACER:
- Lo que debemos tener muy claro es que no son niños y niñas discapacitados. Son niños y niñas con algún tipo de discapacidad, es decir, con diversidad funcional. Por lo que la enseñanza debe ser individualizada.
- Las referencias del desarrollo general tal vez no nos sirvan, pues el proceso puede ser más lento, pero los objetivos básicos de la educación sexual son los mismos, debiéndose empezar también la educación sexual desde la etapa infantil. Por ejemplo, se le enseñará el nombre de todas las partes del cuerpo, incluyendo el nombre de sus genitales. En la medida que conozca la anatomía de hombres y mujeres no se sorprenderá tanto como si nunca ha visto los órganos genitales del sexo al que no pertenece -esto es muy importante cara a la prevención del abuso sexual-.
- Las explicaciones deben ser más precisas y frecuentes. Te debes asegurar que ha entendido lo que le explicas, para ello ponle ejemplos y a continuación, pídele tú un ejemplo.
- Tendrás que hacer un esfuerzo de adaptación en aquellos aspectos de la educación sexual que requieran explicaciones concretas, es decir, en los que la inteligencia tenga mayor peso. Sin embargo, por el hecho de ser cuestiones relacionadas con la sexualidad, no debe considerarse como algo diferente a las dificultades que las personas con deficiencia tengan en el aprendizaje y comprensión de otros aspectos.
Reprimir la sexualidad de la persona con discapacidad solo hará que ésta desaparezca de forma visible, pero al hacerlo se le está angustiando y volviendo más agresiva. Y, lo que, es más, se le está limitando como ser humano.
El problema de la sexualidad en las personas con discapacidad psíquica, al igual que en niños y niñas sin ella, está en los adultos que le atienden y le cuidan
No es justo ni ético que se espere que las personas con discapacidad tengan patrones de comportamiento social adecuados cuando no se les capacita para ello, ni siquiera se les ofrece los conocimientos mínimos en materia sexual; más tarde o temprano tendrán que enfrentarse a situaciones sexuales. En la medida en que se les enseñe a controlar sus impulsos -el tocamiento de genitales, por ejemplo-, podrán acceder a más sitios, para ello es necesario que se tome en cuenta su sexualidad y sean orientados.
Mira cómo trabajo los tocamientos en: https://youtu.be/0gQPIDYwWDk-
Solo así se pueden diseñar los apoyos que le van a facilitar obtener una satisfacción personal, lo más completa posible y de forma más adecuada en relación con el entorno, de manera que los entornos cotidianos no se conviertan en “cotos vedados” para estos niños y niñas.
La ausencia de esta educación y falta de oportunidades para aprender a relacionarse afectivamente no les posibilita un adecuado desarrollo y satisfacción de su sexualidad y les hace especialmente vulnerables a padecer todo tipo de abusos y agresiones sexuales.
La sexualidad de niños y niñas con diversidad funcional estará mediatizada por diversos factores al igual que el resto de las personas.
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