CÓMO ENSEÑAR A MI HIJO/A SOBRE SEXUALIDAD. 7 Tips que te ayudarán

CÓMO ENSEÑAR A MI HIJO/A SOBRE SEXUALIDAD. 7 TIPS QUE TE AYUDARÁN

1. Con paciencia, las niñas y los niños pequeños preguntan varias veces sobre lo mismo, puede ocurrir y hasta es probable que insista con frecuencia en el tema de la sexualidad (y también sobre cualquier otro, a fin de cuentas) y que haga reiteradamente la misma pregunta, pese a que le hayáis contestado de forma clara y sencilla. No te extrañes, es su modo de aprender -la repetición es una forma de aprendizaje.  También sucede con los adultos y los jóvenes.  Te darás cuenta de que explicarle a un niño o joven cómo debe hacer algo no quiere decir que ya lo hará de continuo, es preciso repetir y recordar una y otra vez hasta que finalmente internaliza el conocimiento o la conducta.  Esto es precisamente lo que hacen los niños y las niñas cuando repiten sus preguntas. No aprenden a la primera necesitan la repetición para ir asentando los conocimientos.  Por lo que, no debes tomarlo como una obsesión del niño/a por estos temas.

El niño y la niña necesita verificar y contrastar la nueva información con la que ya tiene para encajarlo todo.  Razón por la que debes contestar siempre lo mismo, ellos/as necesitan confirmar y verificar.  Puede suceder que la primera respuesta no le acaba de convencer del todo y repite la pregunta.  Si le has dicho la verdad, difícilmente después cambiarás la versión.  Por el contrario, si has dicho una mentira, por salir del paso, o no has sido preciso en la respuesta, es probable que no vuelva a coincidir con la respuesta anterior.  Esta situación confunde al niño/a, empiezan sus dudas y es probable que pierda su confianza en ti -si la tenía- porque esta es la etapa en la que se empieza a generar dicha confianza.  Para que aprenda a confiar en ti debes decirle siempre la verdad.

2. Si la pregunta no requiere de mayor explicación vale más que la contestes en el momento. Cuando la pregunta necesite una respuesta más detallada siéntate con él o agáchate y te pones a su altura, en una posición de diálogo.  Recuerda que no estás dando una orden, necesitas la complicidad con el/la menor. Cuando estás a la misma altura se genera confianza, es una conversación de tú a tú.  Te estás acercando a su mundo.

3. Referirnos a los órganos genitales y los encargados de la reproducción como elementos puros, vivos, hablar de ellos como cuando le cuentas una historia o cuento, por ejemplo, cuando hablamos del útero debemos referirnos a él como un lugar acogedor.  Podemos decirle que es una bolsita maravillosa que se haya en el vientre de mamá, que está calentita y es muy agradable en donde estará el bebé cómodamente durante el tiempo que se encuentre dentro de mamá.  El menor debe considerar estos órganos como objetos vivos, limpios, fascinantes, incluso, casi mágicos.

4. Dar una buena imagen sobre la sexualidad. Está claro que se debe ofrecer educación sexual, el problema que tienen muchos padres, madres y parte del profesorado es que están dispuestos a hablar sobre anatomía y biología, de cómo prevenir un embarazo y una enfermedad de transmisión sexual.  Incluso, transmiten miedo, asustan, se escudan en tecnicismos carentes de toda connotación afectiva.  Esto es una forma sutil de engaño; ofrecen las consecuencias de la sexualidad sin una orientación previa coherente.  Estos adultos no están dispuestos a hablar del deseo, del placer.  Los niños, niñas y jóvenes no deben percibir que la actividad sexual, y el mismo sexo, son dañinos, pues es todo lo contrario de lo que pretendemos con la educación sexual.  Otra cosa muy diferente es que luego, le inculques unos valores de respeto, enseñes unas normas y le enseñes a asumir una responsabilidad ante la sexualidad en edades adultas.

Hablar del placer es necesario.  Que no vean las relaciones sexuales como algo violento, como una agresión del papá a la mamá, del hombre a la mujer o de una persona a otra.  No deben verlo como algo doloroso o molesto.  Al contrario, conviene que el niño/a asocie este acto con la idea de alegría, de ternura y también ¿por qué no? agradable para los dos.

Niños y niñas de estas edades no tienen una idea de placer relacionada con el orgasmo, por lo que se debe evitar que se haga una idea que sugiera violencia, agresión o dolor. Hay que hablar sin falsos pudores, de disfrute, de alegría y de satisfacción.  Aprovechar para hablar de una relación de respeto, de confianza, de las buenas sensaciones que genera compartir en pareja. Se debe aprovechar para demostrar la diferencia entre tomar decisiones responsables o estar en una situación bajo presión.  La importancia de no sentirse presionado/a y de no presionar al otro/a.  Si has hablado de satisfacción de los dos componentes de la pareja, podrás hablar de participación sin presión -que indicaría- satisfacción compartida.

5. Con humildad, cuando no sepas la respuesta, debes ser honesto decir a el/la menor, mira no la sé, pero la buscaré y te la diré, puedes decirle que la pregunta es muy interesante.  También puede suceder que sepas la respuesta, pero te tomó por sorpresa y no sabes cómo responderle, o que la planteó en un momento que no puedes explicar cómo te gustaría hacerlo, por lo que, le dirás que en ese momento no puedes contestar, pero que en cuanto puedas lo harás y no olvides hacerlo.

Recuerdo que en más de una ocasión mis hijos me hicieron preguntas que me desconcertaron, no lo había visto desde el punto de vista de ellos.  Ante una de esas preguntas le dije a mi hijo: “muy interesante esa pregunta, la verdad es que no lo había pensado de esa forma, no sé cómo se te ocurren esas preguntas”, “en cuanto sepa cómo explicártelo, lo haré”, él se rio, sé que se sintió importante porque se fue feliz.  La verdad había sido una buena pregunta, no la recuerdo ahora porque me quedé con la imagen de su cara con mi respuesta.

Puedes felicitarle por la pregunta, pero no olvides dar una respuesta que seguro estará esperando.  Puede suceder que a ti se te olvide y sea él/ella quien te lo recuerde porque comprobó tu interés y preocupación en su curiosidad.  Pero si no le diste importancia y encima la olvidas es cuando él/ella confirmará tú desinterés y no querrá a repetir la pregunta una vez más.

6. Con prudencia.  Siempre que trabajo con los adultos, al ofrecer los cursos o charlas, les explico por qué se deben usar los nombres correctos y la importancia de responder a sus preguntas y demás informaciones, pero una constante en mis charlas es agradecerles que realicen un trabajo con prudencia.  No es cuestión de llegar a casa utilizando, de repente, los nombres correctos desconcertando al resto de la familia, por ejemplo, a los abuelos, o llegar a los centros educativos hablando abiertamente porque sabes que es lo correcto, pues esto puede, traer consecuencias.  Por ejemplo, que algunos padres te vean como muy liberal y sientan miedo -producto del tabú- de que se va a incitar a sus hijos e hijas a no sé qué cosa. Para los adultos que no han accedido a esta información puede resultar incómodo escuchar los nombres correctos o hablar del tema.

Por lo que se debe ser prudente e ir descubriendo la actitud de la otra persona ante la sexualidad.  Cuando voy a un centro a ofrecer una charla, por primera vez, no empiezo nombrando los genitales por su nombre ni hablo abiertamente de la sexualidad. Porque en ese grupo de padres y madres puede haber gente que me entienda, pero para otras/os esto sería irrespetuoso, generaría malestar, desconcierto y podría suceder que estas personas se opongan a un trabajo en ese centro, me juzguen e incluso puede llegar a resultar un problema dicha charla.  Por lo que, lo primero que hago es explicar las razones y la importancia de utilizar los nombres correctos y otras actuaciones que van a facilitar la comunicación con los hijos e hijas, que es el mensaje más importante que trato de hacerles llegar.  Si hubiese más charlas, poco a poco iría introduciendo los términos y explicando más detalles, sería un trabajo progresivo.  En este tema la prudencia es un aspecto muy importante para tener en cuenta que permitirá o anulará la posibilidad de desarrollar un trabajo en educación sexual, en un centro educativo.

Esta situación se repite también en los niños y niñas.  Cuando hables con tu hijo/a explícale que no debe ir contando estas cosas a sus compañeros.  Que estos son temas que cada uno debe hablar en su familia.  Diferente será si sus amigos están equivocados en algo que se esté comentando y él/ella pueda explicarles lo que es correcto, pero que por favor no estén contando todo su conocimiento a sus amigos y amigas.  Esto también se presta para malentendidos con otros padres que pueden pensar que tu hijo/a es precoz y que puede influir en sus hijo o hija.

A mis hijos les decía, no estéis contando, lo que yo os explico en casa, a vuestros amigos, recordar que es un tema del hogar.

Yo no quería que los estuvieran juzgando, pues se trataba de los hijos de la sexóloga. Creo que, en mi caso, les insistí bastante.  Le explicas que no en todos los hogares se hablan de estos temas y que por suerte en el vuestro sí.  Aprovecha para decirle que todo lo que quiera saber que te lo pregunte a ti.  Para él/ella saber que, debe ser prudente y que tiene la suerte de pertenecer a un hogar en el que sí se puede hablar del tema le resulta reconfortante.

7. Con el ejemplo, hemos de repasar nuestras actitudes y comportamientos, para evitar posibles conflictos entre lo que decimos y lo que hacemos.  Los niños y las niñas cuando están pequeños dependen de los adultos, es necesario que vean que los modelos con que se identifican viven su sexualidad con naturalidad, alegría.  Si nos centramos en la información, manteniendo un mundo en el cual esta dimensión humana es reprimida, la información caerá en el vacío, contribuyendo simplemente a agudizar las contradicciones de la organización social de la sexualidad.

Los padres y las madres han de adquirir suficiente conocimiento sobre la sexualidad para transmitir ideas claras y precisas.  No tienes que ponerte a estudiar, solo se requiere un poco de lectura que te irá preparando para afrontar las actuaciones y preguntas de niños y niñas. (se trata de evitar el patrón que usaron contigo).  Si no dispones de mucho tiempo para leer, suscríbete a mi canal de YouTube:

Carmenhsanchezdelrio le das a la campanita y cada vez que publique nueva información podrás acceder a ella, asimilarla y aplicar los conocimientos.

Cuando logres ser franco con tu hijo, y decir las cosas como son, lo estarás haciendo bien.

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